Discusion
Uno de los principales debates en el análisis del mercado financiero es la relativa validez de los dos mayores niveles de análisis: Fundamental y Técnico. En el mercado cambiario, varios estudios llegaron a la conclusión de que el análisis fundamental era más efectivo para predecir las tendencias a largo plazo (más de un año), mientras que el análisis técnico era más conveniente para períodos de tiempo más cortos (0-90 días). Para los períodos de entre 3 meses y un año se sugirió que la combinación de ambos enfoques era lo más indicado.
Sin embargo, otra evidencia empírica revela que el análisis técnico de las tendencias a largo plazo ayuda a identificar las "ondas" técnicas a más largo plazo, y que los factores fundamentales activan desarrollos a corto plazo.
Tomemos por ejemplo el tipo de cambio USD/JPY en descenso en 1999. El par perdió el 16% en la segunda mitad del año, llegando a una baja anual de 101.90. Tanto los analistas fundamentales como los técnicos pudieron explicar el movimiento descendente. Los fundamentales se lo atribuyeron a las afluencias de capitales continuas en los activos japoneses, lo que refleja que los inversores aumentaron el optimismo con la recuperación japonesa. Los analistas técnicos prefirieron explicar el movimiento con un argumento simple: el idioma del mercado expresaba un tono claramente descendente que se volvió más rotundo luego de la rotura de los hitos técnicos clave (115 yenes y 110 yenes).
De este modo, tanto los analistas técnicos como los fundamentales llegaron a la misma conclusión. Aún así el diablo está en los detalles. Los analistas fundamentales con un punto ciego técnico se arriesgan a perder vuelcos favorables clave del mercado luego de la rotura de un importante nivel de soporte/ resistencia.
A la inversa, un analista con inclinación técnica, con un desprecio por los analistas fundamentales y las publicaciones de noticias, se hubiera perdido el repunte en EUR/USD que se activó por la publicación de un estudio de opinión alemán sobre negocios (IFO), más fuerte de lo que se esperaba, el 19 de julio de 1999. Hasta ese punto, el euro había perdido un 15%, llegando a una baja sin precedentes de $1,010. La mayoría de los observadores de mercado -fundamentales y técnicos- predijeron que el euro caería por debajo de $1,00. Los analistas técnicos mencionaron los promedios psicológicos, los promedios momentum y los variables como argumentos para una posterior caída. Pero los analistas que se inclinan hacia el análisis fundamental, quienes prestaron atención al importante estudio, hubieran podido salir en forma rápida de sus posiciones largas en dólares en favor del euro. Ese día, el euro se disparó 200 puntos contra el dólar, con 260 puntos adicionales al día siguiente, y 150 días extra al tercer día. En sólo dos semanas, el par EUR/USD se incrementó en más de 800 puntos.
Obviamente, la publicación del estudio IFO no fue la única razón de la recuperación del 7% del euro. Otros factores durante las semanas posteriores también ayudaron a mantener la moneda. Los mismos incluían una amplia mejora en los equilibrios fundamentales de la economía a través de la Eurozona, y una posición de línea cada vez más dura (que favorecía a las tasas de interés más altas) del Banco Central Europeo. Sin embargo, la publicación del estudio IFO fue el momento decisivo para cambiar las expectativas respecto del euro.
Con frecuencia se ha dicho que combinar el análisis fundamental con el técnico era contraproducente. Debido a sus tipos diferentes, con frecuencia se dice que el análisis técnico y el fundamental se excluyen mutuamente. Sin embargo, una gran cantidad de operadores combinan ambos enfoques, incluso en forma instintiva. De este modo, los operadores con una inclinación técnica prestan atención a las reuniones del banco central, toman en cuenta los informes sobre empleo y prestan atención a las últimas cifras de la inflación. De manera similar, los operadores inclinados hacia el análisis fundamental con frecuencia intentan calcular los niveles de soporte superior e inferior, y determinan el porcentaje de formaciones de retroceso.
No existe una fórmula específica para descubrir el enfoque óptimo de la combinación del análisis fundamental y el técnico en el mercado cambiario. Algunos paquetes de software informático dicen ser capaces de tomar tales decisiones, comparando un enfoque con el otro dependiendo de parámetros económicos, técnicos y cuantitativos. Sin embargo, éstos se basan en modelos anteriores de dinámica interbancaria, y en comportamiento técnico y fundamental pasado. El mercado cambiario es demasiado dinámico para tales marcos formados previamente.
Expectativas y Sentimiento
Los factores fundamentales y técnicos son indudablemente esenciales para determinar la dinámica cambiaria. Sin embargo existen dos factores adicionales que son primordiales para entender los movimientos a corto plazo en el mercado. Éstos son las expectativas y el sentimiento. Pueden sonar similares, pero continúan siendo diferentes.
Las expectativas se forman antes de la publicación de estadísticas económicas y datos financieros. Prestar atención solamente a las cifras publicadas no es suficiente para captar el curso futuro de una moneda. Si, por ejemplo, US GDP sube al 7,0% del 5% en el trimestre anterior, entonces el dólar puede no necesariamente moverse como usted esperaría que lo hiciese. Si los pronósticos del mercado habían esperado un crecimiento del 8%, entonces el 7,0% puede ser una decepción, provocando entonces una reacción del mercado bastante diferente de la que usted estaba esperando si no hubiera estado al tanto del pronóstico.
Sin embargo, las expectativas pueden ser sustituidas por el sentimiento de mercado. Esta es la actitud preponderante del mercado respecto de un tipo de cambio; la que podría ser un resultado del cálculo económico total respecto del país en cuestión, énfasis general del mercado u otros factores exógenos. Utilizando el ejemplo anterior respecto de los US GDP; aún si la cifra resultante del 7,0% está por debajo de los pronósticos por un punto porcentual completo, los mercados pueden no mostrar reacción alguna. Un posible motivo es que el sentimiento puede ser positivo respecto del dólar sin importar las cifras actuales y las pronosticadas. Esto puede deberse a los sólidos mercados de activos de los Estados Unidos, o a equilibrios fundamentales malos en la moneda contraria (euro, yen o libras esterlinas).
Un término comúnmente intercambiado con "sentimiento" es "psicología". Durante los dos primeros meses del año 2000, el euro sufrió una presión de venta feroz contra el dólar a pesar de los equilibrios fundamentales que mejoraban en forma persistente en la Eurozona. Esto se debe a que la psicología del mercado ha favorecido decididamente a los activos en dólares estadounidenses debido a los continuos signos de crecimiento no inflacionario, y el sentimiento de que posteriores aumentos en las tasas de interés de los Estados Unidos funcionarán en favor de los diferenciales de rendimiento de los Estados Unidos, sin descarrilar la expansión económica.